La Coctelera

Categoría: Recuerdos...

2

Quiero seguir con recuerdos...

 

Quiero seguir alimentando la espera con recuerdos. Como aquella tarde en la que dije aquella estupidez y sonreíste como nunca "mira erez un zuperheroe".

Quiero recordar tus gestos, todos y cada uno de tus gestos. Y como me miras cuando volvemos a vernos. Y como me dices "te he hechado tanto de menos". Quiero recordar que hay algo más cuando tu me miras. Y quizás así poder hacerme más fuerte en esta espera que existe entre tu y yo. Hoy quiero...

"-Que haces aqui?- dices al verme en el aeropuerto. Tus labios sonrien y tus manos permanecen en los bolsillos, temblando. No las veo pero las noto temblar.

-Me he enterado que pasabas por aqui y tenia que verte aunque solo sea un minuto en el aeropuerto- estoy más nerviosa que tu, eso es casi evidente. Pero sonríes y solo te fijas en mi.

-Me alegro de verte, ya tenía ganas- te miro y no sé como darte la carta...

-Te traigo una carta... quieres leerla, si no no te la doy?- te ries de mi y miras a María

-Las cartas son para leerlas no? si la escribes para mi y no me la das no tiene sentido- te pones con esa cara de interesante y te ries otra vez.

-Eso es que quieres leerla... um...- digo moviendo la boca y me miras, por que no dejas de mirarme? tiendo la carta y zaz la coges con tus manos. Miras el sobre con cariño y acaricias la palabra Jordi con la llema del dedo, como si fuese tu ritual preferido.

-Acabo de darme cuenta que quiero que me la devuelvas- digo nerviosa. Me miras, te pones serio y la escondes tras de ti. Te acercas y me miras sonriendo, luego me das un empujoncito en la frente

-Lo que se da no se quita, y ya es mia, mira ves... pone PARA JORDI, y yo soy Jordi-

-No me digas- me rio...

caminamos hasta el autobus verde que te espera. Y como siempre no sabes decir adios, ni si quiera sabes decir hasta luego. Solo miras, rozas mi mano y sonries, y dices hasta luego triste. Cruzas, a lo loco, y te veo irte si... con mi carta y una extraña sonrisa..."

Hoy quiero volver a verte. Pero mientras es bonito vivir de recuerdos... para no olvidarme nunca de que tu y yo, solo tu y yo.

Hoy quiero... quiero seguir con recuerdos.

1

Por eso pinte mis uñas de color rosa... rosa fuscia


Ayer volví a salir, por fin bien, sí. Tras la gripe, griposa. Y pinté mis uñas de color rosa fuscia. Mientras lo hacía recordé que cuando era más pequeña, me daba verguenza hacerlo. La gente iba a mirarme. Pero eso ahora no importa.
Ahora tengo veinticuatro. Y estoy en una etapa en la que ha dejado de importarme el que dirán.

El otro día, mientras estaba con gripe, sono el teléfono de casa. Yo estaba sentada en el salón, junto al teléfono. Descolgué, pero nadie dijo nada al otro lado. Solo que me sé ese telefono santanderino de memoria. Sí. Era él.
Pude oir su risita, y oir su pequeña respiración.
Supongo que no supimos que decir. Y simplemente no se dijo nada.
Pero marcó el número. Con mucha suerte la próxima vez me dirá que es él.
Sí. Con un poco de suerte.

Es una de esas personas tímidas. Sí. Por eso dicen que tengo que hacer algo.
Pero es que por fin marcó mi número. Y por eso pinté mis uñas de color rosa. Por eso tengo una sonrisa en la boca. Por eso estoy feliz... Por que escuché su risa.

De esta tarde no pasa. Lo sé... os parece patetico este cruce de llamadas... pero yo aún así sigo pensando que es mi Principe, mi Principe perfecto.

4

Entre susurros...

Tic... tac... tic... tac... El tiempo pasaba volando, si. Pero no aquel día. Fuera la lluvia ennegrecia todo, y mientras el resto callaba, tu estabas a mi lado, mirando como las gotas caían por el cristal.

Tic... tac... sonaba ese reloj ahora roto, situado en la pared blanca, recien pintada.

-Te gusta mirar la lluvia?- preguntas, sin ni si quiera decir nada antes, no...

-Me gusta mirar la lluvia, sobretodo si la miro contigo- digo mirándo tu sonrisa rasgada, y tus ojos de niño loco que tantas veces me hicieron reír.

-Yo odio la lluvia- dices, y emites una risita. Todos mirán, chiiissssss no debes hablar, no, no ahora.

-Pero la lluvia es guay- digo intentando susurrar.

-Pero pone triste, muy triste-

-Pero huele bien... muy bien- le sonrío enormemente y su sonrisa se ensancha. Me pega un pequeño golpe en la nariz y, aunque no disfrute de ello, se queda mirando en silencio la lluvia, a mi lado. si... a mi lado.

Entre susurros no dice nada. Solo me mira y sonríe. Cuando aún estaba aqui. Cuando aún era feliz. Cuando aún su vida no estaba marcada por esos problemas de detrás no no...
Se fue. Se marchó y ahora solo quiero grandes recuerdos... pensamientos alegres para poder seguir soñandole, siempre.

-Eres tan rara...-

-Por mirar la lluvia?-

-No mujer... por todo en general y por la lluvia en particular-

Se lebanta, y se va a su sitio. Otra vez esa, si... no la cambies, jo... no quiero, no quiero olvidar tu sonrisa. Que tu no vuelves y te hecho de menos.

Susurros. Todavía hablamos en susurros. Aunque hace justo seis meses ke te fuiste... y que lejos está el cielo. Tu cielo

11

¿Me dejas que te haga una foto?

 

¿Me dejás que te haga una foto? sí, sí, una foto. Como esas con las caras pegadas a la camara. Como esas cuando nos reiamos antes. Cuando teníamos tiempo de sobra... ¿Me dejas que te haga una foto?

Para no olvidar este momento. Para poder volver a verte.

Fotos, fotos, fotos... como está, o como aquella en la que arrugaste la nariz.

¿Me dejás hacerte una foto? ¿si? y poder fotografiar tus ojos del color de la cocacola?

fotos... quede fotos para poder recordarte

 

7

Un avion por mi ventana...

Acabo casi de volver a Sevilla. Pero ha pasado un avión por mi ventana, y me he dado cuenta de que no quiero estar aqui. No... No es que Sevilla sea fea, o esté llena de gente insoportable. Tampoco es por que mi trabajo sea odioso, y mi familia me odie, no... No es que Santander sea mejor que Sevilla, no, tampoco es eso... es solo que... No estás tú... no.

Acabo de volver, he leido vuestros mensajes... y he vuelto a recordar... recordar su sonrisa, y mi mala suerte. Parece que hay gente que nace con estrella, y otras que van con pekeñas malas suertes por ahi.

Llegué y le vi esa misma tarde. Su sonrisa se ensanchó y me miró como si no viese a nadie más. Entonces sentí esa absurda necesidad de tocarlo, de sentirle... y la distancia entre los dos estaba ahi, pero no estaba. "necesitaba tanto verte"

Mis ojos le miran curiosos, y los nervios inundan cada uno de mis sentidos al recordar esa frase... si. Esa dulce y preciosa frase.

Un día, solo un día... pero que día.

Luego vuelve mi pequeña mala suerte. Tampoco es que sea una enorme mala suerte, no... Me mira con esa cara de niño que tiene, y sus ojos ya no están felices, no... Me dice que debe irse por motivos de trabajo a Barcelona unos días. Que no sabe cuando volverá... se enfada, critica a sus "jefes" (que dificil es explicarlo de esta forma) y se pone muy triste. Muy, muy triste. Veo como se despide con susurros, como me dice que va a intentar no irse, pero sé que va a hacerlo, que como siempre alguien tiene que estropearme las cosas, si... Me dice que no es justo, que tenía "planes", que ahora que estoy en Santander no quiere irse a Barcelona, ni a ninguna otra parte. Le digo que no pasa nada... dice ke bajará a verme a Sevilla. Pero la sensación de agotamiento está ahi. Y esa tristeza en sus ojos...

Solo dos días... solo dos días.

Otro avión pasa por mi ventana. Que de aviones esta mañana... Y tengo ganas de marcharme en uno de ellos, otra vez a Santander, a verle, a ver su sonrisa enorme, tan enorme con esa boca tan grande. Sí.

Que hice el resto de mis días? buena pregunta.

Pensar en él, conocer Santander... Pensar en él y en si volvería antes de irme... pensar en él y preguntarle a un amigo cuando volvería. Volver a pensar en él conociendo pueblos de cantabria... si. Que bonito es Santander... que sencillez y que olor... si.

Luego hice algo... algo que no sé como explicar... Fue como una fuerza que te dice "hazlo" aun sabiendo que luego vas a arrepentirte y comerte la cabeza, mucho, mucho, mucho... Fui a su casa, y le dejé una carta en su buzón. No una carta cualquiera no... una de esas donde dices cosas que nadie más puede leer, solo tu y alguien que realmente te entienda. Y se me nota, se me nota mucho que le quiero. Yo nunca lo había dado a entender no...

Luego le llamé a casa, aun sabiendo que no cogería el teléfono. Que no estaba... y le dejé un curioso mensaje en el contestador... dios...

Un buen amigo en comun, dice que no va a molestarle, de hecho dice que va a encantarle... pero ahora siento esa verguenza junto a ese miedo. Miedo...

Y dos aviones han pasado por mi ventana...

Volar a Santander... volver a ver el mar... tú.

2

Esperando otro Mañana

Vino... estuvo, y se fue.
Baja del autobus, mirando hacia los lados. Intentando buscar algo...
Su sonrisa se esfuma y pesadamente comienza a caminar.
-Jordi... e Jordi-
Levanta la cara y sonrie al mirarme, aunque no sea yo quien diga su nombre... Siempre tiene la cualidad de mirarme a mi primero.
Se abre paso entre la gente. Y sonrie, no deja de hacerlo ni un instante. Y mis sueños comienzan a volar a su alrededor.

Poco tiempo... quizás. Pero que tiempo. Con ese tiempo me basta averiguar lo que siente, averiguar lo que piensa, y darme cuenta que algo a aumentado, y se llama complicidad. Hay algo entre él y yo donde no puede entrar María. Algo que hace que me mire y sepa que está pensando. Algo que hace que él conozca mis pensamientos sin ni si quiera pronunciar nada.

Poco tiempo... y llega otro adiós. Hasta luego. y tiras besitos al aire. Y río sin remedio.
Y vuelve el miedo... de no verte nunca más.
Espero... que llegue nuestro mañana.

2

Luces...

La ciudad rebosa de luces. Pequeñas lucecitas que van de aquí allá como pequeñas luciérnagas revoloteando en el aire.
La ciudad está llena de esa magia, de esa luz.

La navidad llega. Me gusta la gente, las risas, los niños alegres mirando escaparates llenos de juguetes y caramelos. Y ese cosquilleo en la barriga que produce sentirse como una niña.

Pero recuerdo a la gente que no está y todo se vuelve más triste.

Pero sigue alegrándome ver esas luces en todas partes, y esos niños y esas gentes que caminan con sus sonrisas y sus bolsas llenas de regalos para la gente a la que quieren.

Luces como las estrellas del cielo. El cielo... Donde a veces miro para buscaros. Luces como las vuestras... pero que no permanecen apagadas.

Luces... Ojala ella siguiese aquí conmigo. Y ojala él no hubiese decidido irse a jugar entre las nubes.

**Para dos personas que estuvieron, y Dios decidió que era hora de tenerles a su lado. Os echo de menos**

0

Mientras se nos recuerda....

Bueno. Tras varios meses de ausencia, he decidido que erahora de volver a aparecer.

Estos meses no han sido los mejores de mi vida. Pero son cosas que pasan, y hay que saber dejar marchar a las personas y aceptarlo.
Aunque una suba a las nubes a buscarlo y aun así no logre verle.
Aunque una no entienda el por que...

Dicen que Mientras se nos recuerda seguimos vivos. Pero yo le siento tan lejos...
Todo va pasando pero siempre queda el dolor. De un adios.

Lo he pasado muy mal. Pero la vida sigue. La de él no... pero si la mia.