
Ayer fue un mal día.
Uno de esos en los que estoy nerviosa y todo da vueltas en mi cabeza.
Incluso esas cosas que no deben hacerlo, que no deben si quiera asomar por ella.
Debería estar prohibido dejarme pensar.
Cuando pienso, a veces lo hago en positivo y otras en negativo. Y cuando los días pasan sin verte la negatividad viene a mi, sin más. Y entonces la nada se apodera de mi cerebro. Como esa nada de la historia interminable, que poco a poco se va comiendo el reino de fantasia.
Ayer pensé en ti. Y descubrí que tengo miedo, mucho miedo. Por que ahora todas esas personas que sonreian cuando hablaba de ti, también sonrien con "él" y no quiero, no quiero... NO QUIERO pasar de ti. NO me da la gana hacerlo.
Por que tú y yo somos tú y yo. Y eso... eso ellos no saben entenderlo.



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