
Dicen que mientras comes las uvas debes pedir tres deseos, y doblar el papel tres veces, ponerlo en tu pie izquierdo dentro del zapato, y dormir esa noche con el papel bajo tu almohada. Luego debes esconderlo en tu habitación y cuando se te olvide donde está, obtendrás tu deseo.
Tres deseos. Uno para María... no sé que más pedir. Pero sí que podría pedir tenerte junto a mi. ¿o no?. ¿O Ese deseo no es posible que me ocurra a mi?.
Tres deseos, como los de las estrellas fugaces. Y siempre giran en torno a ti. Sí.
Un, dos, tres... chisssssss, pero no digas nada. Si se dicen, no se cumplen.
Feliz año. Y que se cumplan vuestros tres deseos.



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